SIN MEDIAS TINTAS/“Candil de la calle, obscuridad de su casa”/ CLAUDIA VIVEROS LORENZO

“Candil de la calle, obscuridad de su casa” es uno de los dichos que más me gustan y que siempre me hacen pensar cuando se lleva a cabo un acto. En los últimos días a nuestros políticos se les puede aplicar muy bien, pues han actuado de una forma muy arrebatada, o no sé si ese sea realmente el término, me gustaría aplicarlo más coloquialmente, pero me voy abstener por esta vez para que no me crea usted tan mal hablada, pero de que ha andado de “reprontas”, ha andado nuestro respetado Presidente en conjunto con Marcelo.

Todo este tiempo he creído que hay que dar chance, darle tiempo, entendiendo que los problemas de un país no se resuelven en unos cuantos meses. Pero de eso ha correr a “ayudar” y brindar asilo diplomático, sin ni siquiera haber sido solicitado por el otro, sino haber mandado la invitación expresa, de verdad que se me hace un acto febril. Es como saber que a la vecina el marido le anda levantando “falsos” y con esto, la reputación de la señora se va por los suelos, entonces nosotros más prontos que solícitos, le mandamos un whatsapp y le decimos que se venga a nuestra casa, que no se preocupe que nosotros la mantenemos de todo a todo, porque no nos parece que hablen mal de ella, así que ya no debe preocuparse, nosotros nos haremos cargo. ¡Oseeeeaaaaaa!

Es bien difícil opinar sobre la situación de Evo, ya que es un personaje con muchas facetas, muy claro obscuro. También no vivimos en Bolivia, de la misma forma, es muy imprudente dar veredictos sobre algo que no nos toca palpar realmente de cerca. Lo que sí podemos entender, es lo que pasa en nuestra casa. Que a las finales es lo único que nos debe importar, y pues, sabemos que las cosas por aquí no están fáciles, que tenemos muchas carencias, problemas, asuntos por resolver y… primero es lo primero. Y lo digo por el gobierno y por cada uno de nosotros. Porque es un hecho que nos encanta mirar la paja en el ojo ajeno, y ser de una forma con los de afuera, pero preocuparnos poco con lo que pasa dentro. Entonces le pido porfavor, que no seamos candiles de la calle, sino que nos convirtamos en grandes focos que alumbren en cada morada donde nos ubiquemos, y a esto simplemente se le llama: coherencia.

Seamos coherentes e íntegros. No puede haber distancia entre lo que hacemos y lo que decimos y mucho menos entre lo que criticamos y como actuamos.

Empecemos por nuestro rededor, abramos bien los ojos y busquemos las soluciones mas mediatas para ir reformando los conflictos más pequeños, las desaventuras más próximas y de ahí si nos sobra tiempo, si podemos servir de ayuda a alguien más que nos lo solicite y mientras nosotros no nos involucremos en problemas que no nos atañen, claro que sí, proporcionar la ayuda necesaria al prójimo, teniendo claro los panoramas y ateniéndonos a las responsabilidades que esa ayuda prestada puede repercutir en nuestra persona y todos aquellos que nos circunden.

No esta mal querer ayudar, pero siempre hay que saber cuándo, cómo, dónde y a quién. También sé que todos merecemos que alguien nos eche la mano y es definitivo, pero empecemos por dárnosla nosotros mismos. Ojalá Don Evo pronto resuelva sus problemas y regrese a su terruño a servir a su pueblo como debe ser. Ojalá esta experiencia que nuestro gobierno está teniendo por esta decisión sirva como parámetro para pensar antes de actuar.

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