SIN MEDIAS TINTAS/Los Lebarón y su Responsabilidad/ CLAUDIA VIVEROS LORENZO

La masacre que ocurrió el pasado lunes, donde nueve inocentes perdieron la vida, ha hecho que todos se levanten a exigir al gobierno federal resolución al hecho, que se ha bañado de indignación. La sociedad se ha visto sumamente inquisitiva en resaltar, que ningún ser seráfico, debería ser objeto de un destino, como el que los niños y mujeres de la Familia Lebarón, obtuvieron la mañana del cuatro de noviembre.

 

Personalidades de diferentes ámbitos han manifestado el hartazgo de vivir dentro de un clima de violencia, como en el que por desgracia estamos viviendo en México. Se han quejado por todos lados, de la política de no violencia y no confrontación con los poderosos carteles del país de nuestro actual mandatario, y lo han acusado de carecer de una estrategia de seguridad coherente. Porque eso nadie lo puede negar, pero tampoco, que este clima de inseguridad  se construyó de la noche a la mañana, son años y años de corrupción, que el Presidente actual en unos cuantos meses de mandato no va solucionar, y por favor, aquí de verdad me voy a detener a puntualizar lo siguiente: cansada estoy de escuchar la letanía de: “¡pero López Obrador lo prometió en campaña! ¡Él lo dijo! Y sí. Obvio que lo dijo, quería llegar, ¿a poco cuando se anda en la época de conquista amorosa -permitiéndome la analogía- no le bajamos a nuestro objeto del deseo la luna, el sol y las estrellas con tal de que nos de el sí? ¿Entonces, lo entiende o todavía?

 

Seamos sinceros, quien fue el inocente, él por prometer o el pueblo por creer que llegaría con una varita mágica, que en cuestión de horas y días borraría todo lo anterior… seamos honestos, nadie con tres dedos de frente lo creería de forma literal. El cambio, la transición, la tan llamada transformación será cosa de tiempo. Pero regresemos al punto.

 

La colonia fundada por estos mormones fundamentalistas y ortodoxos, que desde hace más de 90 años, se establecieron en tierras Chihuahuenses y que actualmente tiene mas de 500 integrantes asentados en las montañas del noreste de Sonora, desde antes del 2009 empezaron a sonar en el panorama político, económico y social cuando secuestraron a Erick LeBarón, en ese entonces de 17 años, por el cual pedían un millón de dólares de rescate y lograron rescatar sin ejecutar el pago, pero poco después fueron privados de su libertad y asesinados Benjamín y Widmar Stubbs otros dos miembros de su comunidad. Además de ser protagonistas de confrontaciones con ejidatarios de la zona por el uso excesivo de agua de la comunidad Lebarón. En internet empiezan a salir a la luz, videos, fotografías e información que deja entrever que el líder mormón Joel Lebarón Soto y sus hijos Joel, Benjamín, Julián y Daniel (a quien acribillaron hace años, también en Sonora), además de dedicarse a las nueces, mantenía otro tipo de negocios, se les acusa de cometer atropellos y abusos contra mucha gente humilde, de despojo de tierras, explotación de pozos acuíferos clandestinos en perjuicio de cientos y cientos de campesinos. Es más, hasta la mamá de Alex Lebarón González, la señora María Gonzáles fue detenida por tráfico de drogas en el cereso de ciudad Juárez de 2002 a 2011. En resumen, son repudiados por mucha gente.

 

Entonces, aquí entra un enorme concepto a considerar: responsabilidad. Todos debemos ser responsables de cada uno de nuestros actos y entender que todo lo que hagamos, bueno o malo, nos va a traer consecuencias, para nuestra persona y para los que están a nuestro alrededor. Muchos dirán que la información que está circulando en redes esta inflada, pero río que suena, piedras lleva. Y no podemos andar por la vida creyendo que al realizar actos indebidos, ya sean de grueso o bajo  calibre, la vida no nos pasara factura. No sé que tan involucrados o no estén con el narco, que tan caciques sean, o si alguno fue grosero con alguna maestra de la escuela. Lo que sí, es que por desgracia a veces pagan justos por pecadores y esto fue lo que paso el pasado lunes. Murieron personitas inocentes, pero estas no son del todo nuestra responsabilidad, ni responsabilidad de primera instancia del gobierno. Su contexto y los que lo habitan debieron crear las atmosferas más adecuadas para su desarrollo y bienestar.

Por favor no vaya a confundir culpa con responsabilidad. No, no, no. Quedémonos por el momento, a reflexionar la segunda y a llevarla a cabo en todos los ámbitos. Manejemos nuestros actos con la responsabilidad debida y evitemos estas tragedias.

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