Desde el Café/Puro circo y escaso pan en 289 días de la 4T/Bernardo Gutiérrez Parra

Una de las barrabasadas que hizo la 4T en Veracruz fue correr a más de la mitad del personal de vectores que se dedicaban a fumigar en zonas propensas a la proliferación del Aedes aegypti o mosco del dengue. Si a esto agregamos que el gobierno federal “olvidó” comprar el insecticida para combatir al mosco, a nadie debe sorprender que haya más de 3 mil infectados con dengue clásico o hemorrágico en la entidad.

Lo anterior pone a Veracruz en el Top Ten de los estados con más casos de dengue, sólo detrás de Jalisco, Chiapas y Morelos. Pero con tendencia a subir al menos al segundo lugar debido a la densidad de su población y a lo cálido y húmedo de su medio ambiente.

¿Qué está haciendo la secretaría de Salud a cargo de Roberto Ramos Alor? Dar palos de ciego. Como no hay personal para vectores, está habilitando como fumigadores a los “Servidores de la Nación”, esos chavos que se dedican a hacer censos casa por casa para la obtención de apoyos gubernamentales.

El problema es que Ramos Alor quiere prevenir la enfermedad, cuando el dengue ya se desparramó en prácticamente todo el estado.

El pasado domingo 8 se conmemoró el Día Internacional de la Alfabetización, pero en nuestro estado se evocó (aunque no de manera oficial) el Día del Analfabeta.

De acuerdo con datos del INEGI, en Veracruz viven (en números redondos) 8 millones 112 mil personas. Más de dos tercios de la población, es decir, 5 millones 960 mil tienen 15 años o más. De estos, 2 millones 651 mil 942 viven en rezago educativo. Y de estos rezagados, 562 mil 781 veracruzanos mayores de 15 años no saben leer ni escribir.

Y este es otro primer lugar nacional para Veracruz al que le siguen Chiapas, Guerrero, Estado de México, Oaxaca y Puebla. Seis estados donde se concentran la mitad de los analfabetas del país.

En Veracruz se han registrado al menos dos despiadadas masacres; una en Minatitlán el 19 de abril con saldo de 14 personas muertas y la otra en Coatzacoalcos a finales de agosto, que cobró la vida de 31 personas.

La violencia no baja, dice el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública; y cuando dice que no baja es porque tiene muy bien documentada su información.

En contraparte, el gobernador Cuitláhuac García ha dicho en más de una ocasión que la incidencia delictiva va a la baja, pero no muestra ninguna prueba. Simplemente remite a la ciudadanía a que vea los números… ¡del SESNSP!

Cuitláhuac ha dicho que la percepción de inseguridad también va en descenso, pero el 92 por ciento de los veracruzanos, es decir, nueve de cada diez, lo contradicen al asegurar que vivir en Veracruz ya no es vida.

Veracruz es primer lugar nacional en secuestros, segundo en feminicidios, cuarto en extorsiones y décimo con más casos de VIH. En los primeros seis meses de este año se detectaron 119 nuevos casos. Es importante señalar que unas fuentes lo ubican en tercer lugar nacional en este renglón, otras en quinto y otras en octavo. Lo que no se puede ocultar es que está en los primeros diez lugares en la tabla del VIH.

Si hay algo que ha subido en Veracruz es el desempleo; crece todos los días. Se calculan en 8 mil los trabajadores que han sido despedidos sólo en dependencias públicas. Y esto le ha redituado al gobierno de Cuitláhuac García más de 4 mil demandas laborales.

La violencia del sur se está mudando al norte. En Tuxpan y menos de diez días, unos delincuentes le cercenaron las manos a un adolescente de 14 años y colgaron del puente de ese puerto a un individuo al que antes torturaron y mataron. Este jueves apareció una cabeza humana con un letrero amenazante en una calle de Tamiahua. Y en Cerro Azul unos sujetos armados entraron a un bar y colocaron otra cabeza sobre una mesa ante el terror de los parroquianos.

Con estos primeros lugares de vergüenza, Veracruz se ha convertido en un estado lamentable.

Con todo, este domingo 15 de septiembre los veracruzanos celebrarán junto con su gobernador Cuitláhuac García Jiménez (ranqueado como el segundo peor mandatario estatal de los 32 que hay en el país) el Grito de Independencia en unos festejos que costarán 15 millones de pesos al erario. (Nomás el grupo musical principal cobrará arriba de 6 millones de pesos por tres horas de berridos. Ni Los Beatles en sus buenos tiempos).

Junto con el Grito, la raza jarocha festejará los primeros 289 días de una 4T que ha sido puro circo, escaso pan y una comedia de burdos y atolondrados desatinos. Sin contar la despiadada violencia que ya desbordó a la sufrida entidad.

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