ColumnaSinNombre/ Pablo Jair Ortega/ Aquellos tiempos de radio lobo

+ Desvíos en Cabada los protege diputada: regidores.
+ Hindúes y mujer calcinada en el Coatza II.
+ Ya no es Xalapa, es “Alapa”.

El “saqueo brutal” de Ángel R. Cabada tiene dos connotaciones: por lo intenso y por lo bruto del alcalde.
–Chopenjawer


El tiempo nos alcanzó. La era del internet, al comenzar, en los medios de comunicación muchos pensamos que sería una herramienta útil para mandar más rápido el material: las notas, los audios, el video, las fotos. El internet era herramienta y quizás nunca lo vimos como medio, sólo como eso: una herramienta.

Luego vinieron los portales de internet informativos. El primero que se recuerda en Veracruz fue Gobernantes.com, del periodista Carlos Jesús Rodríguez; en Coatzacoalcos participamos en uno que duró algunos meses, llamado LaÚltimaPalabra.net, donde hicimos amplios reportajes y entrevistas sobre fraudes fraguados por el corrupto notario público Enrique de Jesús Aguilar Urcelay. Eran los tiempos cuando gobernaba Miguel Alemán Velasco en la entidad.

Muy poca gente le tenía fe a los portales informativos por una sencilla razón: el internet era lento, escaso, pocos tenían en su casa, abundaban los cafés internet y los usuarios entraban más a entretenerse que a buscar noticias. Terminando el sexenio de Alemán eran pocos los portales que había en Veracruz, pero ya comenzaban a sonar EnfoqueVeracruz.com, del maestro Rafael Vela; EnlaceVeracruz212.com.mx, del maestro Vázquez Chagoya (abrazote hasta el infinito, patrón), entre otros.

Llegando el Fidelato, en Veracruz se dispararon los portales informativos porque también el internet se extendió muy rápido, además de que comenzaron los primeros smartphones donde también se cargaban servicios informativos por SMS o correo electrónico. Por doquier surgieron diversos portales que además tenían información regional o muy local de su sitio de origen. La competencia creció porque también fue la época donde se desató una violencia inédita por los enfrentamientos del crimen organizado y la nota policiaca siempre vende. Siempre.

A mediados del Fidelato y comenzando el sexenio de Javier Duarte, comenzaron a tener auge las redes sociales, que al igual que el internet, sólo parecían ser herramientas para facilitar la comunicación o para incluso publicitarse, pero nadie esperaba que crecieran tan rápido en influencia y peso, que llegaron a desplazar primero a los medios tradicionales (periódicos, televisión, radio) y luego hasta a los portales web.

Este recuento lo hacemos por una sencilla razón: durante el Alemanismo, el Fidelato y parte del Duartismo, puede decirse que muchos dueños de medios y algunos periodistas (a través de los mentados convenios) tuvieron el privilegio de cobrar millones de pesos y darse una vida como de nuevos ricos a expensas del jugoso convenio con el Gobierno del Estado: compraron ranchos, autos de lujo, casas en lugares de mucha plusvalía, rentaron oficinas en sitios caros, vacacionaban en el extranjero y hasta instalaron empresas alternas como imprentas y restaurantes.

Fue a mediados del Duartismo que los medios comenzaron a entrar en crisis porque desde el gobierno del estado cerraron las llaves de los “convenios” y a todo mundo le decían que sí iban a pagar, pero nunca les decían cuando. Confiados en la palabra de Duarte y sus funcionarios, muchos medios siguieron publicando actividades del gobernador, pensando también que como deuda institucional, el siguiente gobierno estaría obligado a cubrir esos adeudos. En ese entonces, el periodista Gabriel Arellano (abrazote hasta el cielo) bromeaba diciendo que teníamos que “agradecerle a Duarte el hecho de que nos estuviera enseñando el HDSPM a no vivir del gobierno”. Duarte se fue y muchos medios quedaron quebrados.

Cuando supieron que el ganador de la gubernatura había sido Miguel Ángel Yunes Linares, hubo quienes de plano prefirieron cerrar el changarro porque no se veían con la capacidad de seguir (o de plano se les arrugó el chiquistriquis para enfrentarse a Yunes, quien también le pintó mocos a todos los medios para sólo promocionarse en Facebook). Caso más claro fue el diario “Política”, fundado por el legendario Ángel Leodegario Gutiérrez Castellanos, cuya familia nunca pudo sostener el legado periodístico de Don Yayo y lo primero que hizo fue cerrar de un día para el otro el periódico, abandonando a su suerte a una treintena de empleados que todavía hoy reclaman sus derechos laborales. Sobra decir que casos como este tuvo conocimiento la mentada CEAPP, pero nunca apoyó a sus compañeros.

Desde mediados del Duartismo muchos medios vienen arrastrando fuertes adeudos porque esos tiempos de bonanza se acabaron. Los dueños de periódicos que han sobrevivido han tenido que bajar su circulación y buscar otras alternativas para sostenerse en el gusto en el público, porque ya mantener un medio impreso es bastante caro y poco práctico, además de que viene una tendencia a cuidar el papel por el bien del planeta que nos estamos acabando.

Otras afectadas también fueron las televisoras, que ahora fueron desplazadas por plataformas como la televisión on-line y on-demand. Muchos usuarios de redes sociales, por ejemplo, fácilmente tienen mayor rating en una conexión en directo que muchos programas de la televisión tradicional. Los hábitos de consumo de entretenimiento cambiaron, al igual que las noticias: hay una sociedad más y mejor informada, preocupada y pendiente de su entorno.

Quizás uno de los medios que se había salvado al paso del internet y las redes sociales son las estaciones de radio, pero no todas. Algunos propietarios se han cerrado a la llegada de las nuevas tecnologías y piensan que la radio es la misma que hace 20 o 30 años; que su alcance es suficiente y no necesita de más.

Tal es el caso de Radio Lobo/Radio Mina, la emblemática radiodifusora con sede en Minatitlán que durante muchos años ha dominado el sur de Veracruz por ser una estación de corte popular, pero también con un gran sentido social. Un programa que tiene varios años al aire (y que ha cambiado de locutores al paso del tiempo) ha sido “Tribuna del Aire”, donde se ayuda a la gente que solicita apoyo económico o para problemas de salud, legales, etc., además de que se denuncian problemas que afectan directamente a las colonias.

Una época que se recuerda con mucho cariño de Radio Lobo son los 90, cuando dirigía la estación la contadora María Esther González Medina (“La Reina de la Radio”; abrazote hasta allá arriba, conta); en ese entonces la programación tenía de todo: rock and roll clásico, alternativo, grunge; programas con música istmeña en zapoteco; música tropical, espacios infantiles, “La Tremenda Corte”, entre otros que escapan a la memoria.

En esos tiempos, el poder de Radio Lobo (hoy llamado “El Lobo de Mina”) era inmenso, porque no había empresa, ayuntamiento, sindicato o paraestatal que no quisiera anunciarse en la radiodifusora. Tenían convenios publicitarios prácticamente con todos en la región.

“La Reina de la Radio” y sus colaboradores pasaron por una situación que finalmente ocurre en muchos medios de comunicación: cuando se te acaba la vida útil y la juventud, te dan una patada por el trasero. Los propietarios, sin tocarse el corazón, hicieron cambios (algo muy común en las radiodifusoras) disque para incrementar las ventas y la audiencia, retacando a la estación con música grupera y de esas que escuchan los que se creen narcos, sicarios, pablosescobares, amadoscarrillos y nacadas como esas.

Hace alrededor de 18 años, llegó como gerente el arquitecto César Jorge Montoya Treviño y fue quien mantuvo el barco a flote hasta hace dos años cuando salió de la radiodifusora. Desde entonces, comenzaron los conflictos por problemas de dinero: comenzaron a deber salarios, deudas con la Comisión Federal de Electricidad, falta de inversión en equipos, etc. La debacle ocurrió hace un par de días, cuando se supo que a Radio Lobo/Radio Mina le cortaron la energía eléctrica por falta de pago y salió del aire. Hasta ayer jueves, se mantenía desconectado y este viernes se supone que nuevamente entran al aire.

No obstante, los compañeros de los espacios informativos hicieron una protesta porque desde enero de este año no se les ha pagado su salario y prácticamente los acosan de la manera más burda para que renuncien y no les paguen los años prestados como corresponsales o titulares de espacios informativos.

“Para nadie es un secreto que la empresa atraviesa, desde hace dos años, una situación financiera crítica, generada por la mala administración de la Licenciada en Administración de Empresa , María Luisa Bravo Ortiz, quien ha privilegiado sus intereses personales por encima de los trabajadores, ya que ellas tienen otras compañías que pueden financiar el pago de los salarios. Los trabajadores del área de noticias no cuentan con Seguro Social, ni Infonavit, ni tampoco se nos permite tomar vacaciones, pues cuando queremos ausentarnos tenemos que dejar un respaldo de notas para todas las emisiones de los noticieros”, expresaron en un comunicado difundido en redes sociales.

Hoy nos solidarizamos con los compañeros, compañeras, quempeñeres, porque los conocemos desde hace muchos años. Hay amigos, amigas, emegues queridos, queridas, queredes (ya, ya, ya me dejo de tarugadas inclusivas) a lo que les reconocemos su trabajo periodístico de calidad, de muchos años; sabemos que muchos de ellos, ellas, elles (oh, que la shingada) son periodistas que han trabajado muy duro, les ha costado desvelos, despertarse muy temprano por la madrugada, jornadas extenuantes de horas, comer a deshoras, arriesgando la salud, la vida, y todo por su compromiso ante los radioescuchas, con las noticias.

Es claro que la crisis en medios está muy fuerte y ya el gobernador Cuitláhuac García Jiménez dijo que sí hay o habrá convenios con medios de comunicación para difundir actividades de la administración estatal, pero estos serán muy “chiquititos”, por lo que muchos dueños de medios han rechazado las cifras ofrecidas por el gobierno.

Parece mentira, pero son pocos los que están conscientes de que aquellos tiempos de bonanza en el priato veracruzano ya se acabaron. Parece que vendrán los tiempos de los “miniconvenios”.

NOTA PARA PEGAR EN EL REFRI: Que el alcalde de Ángel R. Cabada, Arturo Hérviz Reyes, admitió que usó obra pública para beneficiar a un rancho de su propiedad, pero justificó lo anterior diciendo que también se benefician 8 familias más… ¡N’mbre, que fukta beneficio social tan magnánimo!… Mientras, en Xalapa, sus ediles acusan este tipo de desvíos, pero que la diputada por el PRD y nuera de Hérviz, de nombre Brianda Kristel Hernández Topete, bloquea todo en el Congreso para darle impunidad a sus parientes políticos por su cercanía con el presidente de la Junta de Coordinación Política, Juan Javier Gómez Cazarín, de MORENA.

OTRA NOTA: Muy inusual el aseguramiento de 65 migrantes de origen hindú en las inmediaciones del puente “Antonio Dovalí Jaime”, mejor conocido como “Coatza II”. No se recuerda que un grupo de personas de esta nacionalidad tan grande haya sido asegurado y que haya sido abandonado en esta zona, que se confirma como una de las rutas activas del tráfico de humanos. Dicen que para este tipo de “negocios”, deberían ir a preguntarle al ex alcalde de Las Choapas y ex diputado local Renato Tronco Gómez, que le sabe mucho a esto de importar y exportar gente… Por cierto, en esta zona aparecieron los restos de una mujer calcinada. Atroz crimen, en verdad.

LA ÚLTIMA PORQUE VIERNES MUY MOVIDO: Ya el colmo de la delincuencia es que en las narices del Ayuntamiento de Xalapa, donde despacha el alcalde Gilipólito, se roben propiedad pública. Pasó con la letra “X” del letrero monumental de la capital del estado, que hoy se lee “ALAPA”. Dichas letras están justo en el Parque Juárez, frente al Palacio Municipal, en pleno centro histórico, la zona quizás más vigilada de la ciudad.

 

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